Postura de la torsión

Posturas de yoga: la postura de la torsión

postura de la torsiónLa postura de la torsión facilita un estiramiento lateral a todas las vértebras, músculos de la espalda y caderas. La postura de la torsión y otras posturas de torsión son excelentes para estimular el hígado, el páncreas y otros órganos internos, ayudando a su mejor funcionamiento, por lo cual los procesos depurativos son activados. En definitiva, la postura de la torsión tiene grandes beneficios, tanto físicos como sanitarios o mentales para nuestro cuerpo.

¿Cómo realizar la postura de la torsión?

Para hacer la postura de la torsión debemos sentarnos en el suelo con las piernas estiradas. Doblamos la pierna izquierda y colocamos la rodilla mirando hacia el frente y el pie al lado del muslo derecho. Ahora, inspiramos y cruzamos la pierna derecha por encima de la izquierda, de manera que la planta del pie derecho quede en el suelo al lado del muslo izquierdo. No debemos olvidar ensanchar las caderas y colocar los dos ísquiones en el suelo. La espalda debe estar recta, con lo cual debemos entrar el coxis y estirarlo hacia el suelo, creando una línea imaginaria con la espalda. Desde esta posición, sin olvidar hacer presión con la base contra el suelo, exhalamos y colocamos la mano derecha en el suelo detrás del glúteo y la mano izquierda rodea la rodilla derecha. Para no cometer ningún error, debemos recordar que se rodea siempre la pierna con el brazo del lado contrario.

A continuación debemos respirar suavemente y prepararnos para realizar la torsión. Exhalamos y giramos hacia la derecha, comenzando la torsión desde la pelvis y girando toda la columna desde abajo hacia arriba. La cabeza es lo último que gira y siempre con mucho cuidado.  Debemos llevar la mirada por encima del hombro y no forzar la postura. Abrimos el corazón y el omoplato y respiramos profundamente durante unas 5 o 10 respiraciones. Al inspirar volvemos a mirar al centro y cuando exhalemos podemos deshacer la postura. Después, realizamos todos los pasos con el otro lado del cuerpo.

La postura de la torsión aporta flexibilidad a la columna vertebral, además de estirar y fortalecer los músculos dorsales, mejorando las curvaturas insanas y previniéndolas. Además, es ideal para tonificar los nervios espinales y mejorar el funcionamiento de los riñones. La postura de la torsión actúa como un potente masaje a los órganos abdominales, mejorando así todas sus funciones y aliviando el estreñimiento.

 

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